Yuca cocida

Lara Gil Iglesias

La yuca, también conocida como mandioca o su harina tapioca, es un tubérculo de raíz comestible originario de América del Sur.

La yuca tiene más de un 90% de almidón en su interior y es muy pobre en proteínas y grasas. Su aporte en micronutrientes es escaso, tiene un
mínimo contenido en fibra y es fuente de polifenoles y taninos con efectos antioxidantes.

Por todo esto, la yuca no es un alimento de alta densidad nutricional, por lo que se debe consumir dentro de una alimentación variada que garantice vitaminas y minerales, así como grasas y proteínas de calidad.

Además es un alimento completamente libre de gluten por lo que puede ser una alternativa saludable para las personas celíacas.

La yuca se debe consumir siempre cocinada (hervida, al vapor, a la parrilla, al horno o incluso frita igual que las patatas) pero nunca se debe comer la yuca cruda ya que contiene toxinas dañinas (cianuro) concentradas en su piel externa. Para eliminar el cianuro de la yuca es necesario eliminar su cáscara marrón y usar métodos como el secado, la fermentación o cualquier tipo de cocción adecuadamente (hasta que se ablande).
Todos estos métodos reducen el contenido tóxico del tubérculo a niveles seguros para el consumo humano.

Ingredientes:

  • Yuca
  • 1/2 Cebolla
  • Sal
  • Agua

Preparación:

Consejos de un buen amigo colombiano a la hora de comprar la yuca: debe ser dura y blanca por dentro, sin hebras negras. Lo ideal es comprarla en mercados y si puedes pide al vendedor que te la parta por la mitad para así ver si está buena.

Pela con ayuda de un pelador la raíz, hasta obtener la parte blanca. Es importante eliminar muy bien la corteza.

Lávala y córtala en trozos del mismo tamaño y a su vez corta por la mitad. Pela la cebolla.

Pon la yuca y la media cebolla en una cazuela, cúbrela con agua y añade un poco de sal. Deja cocer unos 15 minutos desde que empieza a hervir el agua (con ayuda de un tenedor podrás ir probando si la yuca está blanda o no).

Truco de mi amigo “asustar la yuca”: Cuando compruebas que la yuca está blanda por los bordes pero le falta un poco por el centro añade, en el último momento de cocción, un vaso de agua fría a la cazuela, de esta manera frena la cocción un poco y termina de ablandar la yuca.

Cuando esté blanda (como una patata cocida), sácala del agua de cocción y lista para comer. La puedes comer simplemente así con un poco de sal, acompañada de aguacate, aliñada con ajo, sal, pimienta y aove pero siempre acompañada de una buena fuente de verdura y proteína.

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