Sobre contar calorías…

Belén Gil

Seguro que alguna vez os habéis parado a “contar las calorías” que tiene un croissant, o unos churros con chocolate…Todos tenemos muy interiorizado el número de calorías que podemos ingerir en un día. Fácil: nos vamos a Internet (bufff….), buscamos una calculadora de calorías que nos diga lo que debemos comer según peso y altura y hala…a triunfar.

Pues sentimos ser tan aguafiestas, pero las cosas no funcionan así…

Sí que es cierto que podemos calcular nuestro metabolismo basal, es decir, el gasto energético de nuestro cuerpo en reposo…y añadirle un factor de actividad, para conocer las necesidades de nuestro organismo. Pongamos que obtenemos un valor de 1.800 kcal/día. Perfecto, ¿no? Y ahora viene el iluminado de turno y calcula: 1.800 kcal me dan para unos churros con chocolate para desayunar (600 kcal apx), una pizza de la Casa Tarradellas para comer (1.000 kcal apx)  y como solo me quedan 200 kcal para la cena, con un yogur y una fruta ya hago…

¿Veis lo absurdo de contar calorías? El ejemplo de arriba, por más que se encuadre en el gasto calórico de esa persona, no cubre para nada sus necesidades nutricionales. Nunca serán lo mismo esas 1.800 kcal, que provienen en su mayoría de grasas y carbohidratos, que las obtenidas de unas ingestas equilibradas: lácteos semidesnatados, cereales integrales, frutas y verduras, carnes magras, pescado, legumbres, frutos secos…

Debemos ser conscientes de la densidad energética de los alimentos, y no quedarnos solo con sus calorías. Un  croissant, tendrá una densidad energética elevada: aporta un número alto de calorías y muy pocos nutrientes.

En una dieta equilibrada, debemos consumir muy ocasionalmente este tipo de alimentos con mayor densidad energética, y apostar por aquellos que, con menor número de calorías, nos aportan muchos más nutrientes.

Esta es la razón por la cual lo de contar calorías, no funciona: nunca serán lo mismo, a nivel nutricional,  las calorías de una pizza, que las que obtenemos de una ensalada variada con huevo duro y frutos secos aliñada con AOVE, unas lentejas con arroz, dos rebanadas de pan de calidad y una pieza de fruta… Los dos ejemplos suman unas 1.000 kcal, pero los nutrientes de uno y otro, están a años luz de ser iguales.

Resumiendo, ser conscientes del gasto energético de nuestro organismo, sí. Obtener la energía necesaria de alimentos con densidad energética alta, no.

Buena Pascua, cocinillas.

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