Garbanzos con espinacas

Belén Gil
Las legumbres no siempre tienen que ser sinónimo de guisos, también podemos hacerlas rehogadas con verduras, como en la receta que nos ocupa.
Yo prefiero cocer las legumbres en casa. Primero, porque son un básico que no puede faltar en mi despensa (son la fuente de proteínas-base que consumo), y almacenarlas en forma de grano es barato, seguro y cómodo. Puedes tener una buena cantidad de lentejas, garbanzos, alubias…que te ocupan poco espacio y mantienen sus propiedades en el tiempo. Los que compráis “de bote” llevan conservantes a base de sodio, y no son lo más recomendable…
Los garbanzos son una excelente fuente de proteina vegetal. No hace falta que los combines con cereal en la misma comida, si consumes pan o cereales en el desayuno, ya obtendrás gran parte de los aminoácidos esenciales necesarios por día. Además, aportan calcio, hierro, magnesio y zinc.
Entre sus propiedades, se encuentra el aporte de fibra soluble a nuestra dieta, la cual nos ayudará a bajar los niveles de colesterol. Su contenido de lecitina, contribuye también a reducir el colesterol.
Optar por la cebolla morada, nos garantiza una buena cantidad de antocianinas: un potente antioxidante que le da su característico color lila.
Las espinacas es mejor que las compréis ecológicas: es una verdura que acumula gran cantidad de nitratos, por la facilidad con la que los absorven.
Ingredientes
  • 160g de garbanzos secos (en crudo)
  • 400g de espinacas frescas
  • 2 cebollas moradas
  • 2 dientes de ajo
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
Preparación
Dejamos los garbanzos en remojo con agua fría la noche anterior, durante 12 horas. Por la mañana, desechamos el agua de remojo y, con agua nueva, cocemos los garbanzos en una olla exprés, durante 40 minutos desde que sale el vapor.
Pelamos la cebolla y el ajo, y lo picamos. Los añadimos a una cazuela con aceite de oliva y los doramos bien.
Añadimos las espinacas frescas, removemos, bajamos el fuego al mínimo y tapamos. Las cocemos durante 2 minutos, removiendo un par de veces. Veréis que las espinacas reducen considerablemente su tamaño, al perder parte del agua que contienen.
Añadimos los garbanzos cocidos, y los rehogamos durante un minuto.
Salamos al gusto, emplatamos y servimos.

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